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Eduardo Elsztain vuelve a ocupar un lugar inhabitual. Es tapa de medios, portales y, tal vez, también de memes, a partir de la cadena nacional de Javier Milei sobre las Islas Malvinas. Uno de los hombres más poderosos del país se vio obligado a exponer, a través de una carta, las razones de su participación minoritaria en la empresa que el año pasado había anunciado la explotación petrolera en las islas.


La empresa Falkland Islands Holdings, a través de la Falkland Islands Company (FIC), es una de las compañías más importantes vinculadas a la vida de los ocupantes de las islas desde 1851. Tiene sede en el Reino Unido y está controlada principalmente por capitales ingleses, pero también cuenta con la presencia de un argentino como accionista minoritario: Eduardo Elsztain, fundador de IRSA (Inversiones y Representaciones Sociedad Anónima), uno de los principales conglomerados inmobiliarios de la Argentina.


Elsztain es presidente y accionista principal de IRSA y de su empresa controladora, CRESUD, además de titular del Banco Hipotecario y de Austral Gold.


El empresario se convirtió en accionista minoritario de Falkland Islands Company en 2017, después de realizar una oferta, a través de un fondo registrado en Uruguay, para adquirir la mayoría de Falkland Islands Holdings. El lobby británico evitó que el argentino adquiriera una participación importante en la compañía controladora vinculada a Malvinas, aunque finalmente logró ingresar como accionista minoritario, según reveló ese año Clarín.


IRSA es propietaria, entre otros activos, del Hotel Libertador, donde el presidente Javier Milei estuvo hospedado durante varios días después de ganar el balotaje de 2023 y antes de su asunción presidencial.


El tema volvió a instalarse en las redes sociales y en los medios de comunicación luego de la cadena nacional de Milei. Frente a la repercusión, Elsztain publicó una carta en la que explicó su estrategia y recordó que “Perón intentó comprar la Falkland Islands Company (FIC) más de una vez y también lo intentó el empresario metalúrgico César Cao Saravia en el 1977”.


En ese sentido, sostuvo: “La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía”.


Elsztain también respondió a las críticas que recibió a partir de su participación accionaria y cuestionó las interpretaciones que circularon en redes sociales. En su carta afirmó: “Nuevamente veo aparecer en redes sociales teorías conspirativas y antisemitas sobre mi persona, que distan tanto de la realidad concreta de los acontecimientos que a veces me parece hasta ridículo”.


“Por lo general no hago intervenciones de este tipo, pero la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos, que me parece que no hay que quedarse callado”, agregó.


En el tramo final de su mensaje, Elsztain vinculó su participación en la compañía con su propia historia personal: “Por mi edad, desde mis años de formación en el Colegio Nacional Buenos Aires y mi paso por la colimba, la causa Malvinas ha atravesado tanto mi vida privada como la del país”.


Y concluyó: “Pensar que podría haber aportado algo desde mi rol empresarial en este tema valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo —y quién dice, quizás vuelva a pasar”.