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La eliminación del prospecto en papel de los medicamentos y su reemplazo por un código QR abre una fuerte controversia: para las asociaciones de defensa del consumidor, la medida de la ANMAT convierte el acceso a información sanitaria esencial en un privilegio condicionado por la tecnología.

Once asociaciones de defensa del consumidor, integrantes del Registro Nacional, presentaron ante la ANMAT un pedido de reconsideración contra la disposición que habilita a los laboratorios a reemplazar el tradicional prospecto impreso de los medicamentos por un código QR o Datamatrix.


La medida, establecida por la Disposición 2891/2026, está vigente desde el 15 de mayo y «deja como opcional la entrega del prospecto en papel pero ha decisión del laboratorio». Para las organizaciones de consumidores, el cambio representa un retroceso en el derecho de acceso a la información sanitaria y crea nuevas barreras para sectores vulnerables.


El planteo apunta directamente al carácter universal que debe tener la información vinculada con los medicamentos. Mientras el prospecto impreso permite una consulta inmediata y sin intermediarios, el sistema digital exige contar con un teléfono inteligente, conexión a internet, acceso al servidor del laboratorio y conocimientos suficientes para utilizar un código QR.


Las asociaciones advierten que esa transformación afectará especialmente a sectores sociales con teléfonos no aptos, adultos mayores, personas con discapacidad, habitantes de zonas con problemas de conectividad.


Una discusión que excede al prospecto


El reclamo incorpora además un argumento constitucional. Las entidades sostienen que el artículo 42 de la Constitución Nacional garantiza a los consumidores el derecho a recibir una información “adecuada y veraz”, mientras que el artículo 4 de la Ley de Defensa del Consumidor establece que la información debe suministrarse en soporte físico, salvo que el consumidor acepte expresamente otro formato.


Según las asociaciones, la nueva normativa modifica de hecho ese principio y permite que sean los laboratorios quienes decidan prescindir del papel, trasladando al paciente la responsabilidad de acceder a la información mediante herramientas tecnológicas.


El cuestionamiento también alcanza el procedimiento utilizado por la ANMAT para discutir el cambio. Las organizaciones señalan que durante la gestión anterior se realizó una consulta pública entre el 17 y el 23 de enero de 2025, pero cuestionan su escasa difusión y duración. Según denunciaron, participaron solamente 12 actores vinculados con la industria farmacéutica, pese a tratarse de una modificación que alcanza potencialmente a toda la población.


“Información segura, accesible y no discriminatoria”


Para las asociaciones firmantes, el medicamento no puede ser tratado únicamente como un producto comercial: es un bien social fundamental, y la información que acompaña su utilización constituye una parte esencial del derecho del consumidor.


Por eso reclamaron a la ANMAT que revise la disposición y vuelva a garantizar el acceso a una información segura, accesible y no discriminatoria, sin que la posibilidad de conocer las características, advertencias y condiciones de uso de un medicamento dependa de tener un dispositivo tecnológico o conexión a internet.


Si la información es un nutriente indispensable de la democracia, ¿puede convertirse en un dato al que solo se accede si se tiene la tecnología necesaria para escanearlo?