Jaqueline Ávila (22 años) cumple una semana internada en el Hospital Mariano y Luciano de la Vega, luego de sufrir un grave accidente de tránsito cuando viajaba en moto junto a su pareja. El sábado pasado, ambos fueron embestidos por un automóvil en la intersección de la Ruta 25 y Pedraza. El conductor que los atropelló se dio a la fuga.
“Nos chocaron y nos dejaron ahí tirados. Nos trajo la ambulancia”, relató Jaqueline, quien sufrió una fractura de fémur y necesita la colocación de un clavo para poder avanzar con su recuperación.
El problema es que, además de atravesar las consecuencias físicas del accidente, Jaqueline enfrenta una situación económica que le impide afrontar el costo del elemento que necesita.
“Yo tengo el fémur de la pierna fracturado. Necesito un clavo que no puedo cubrir porque soy de bajos recursos”, explicó.
Jaqueline trabaja en Sabores Express de Moreno. Según contó, desde su trabajo le informaron que la única ayuda que podían brindarle era cubrirle el sueldo durante tres meses.
“Tengo la ayuda de mi papá, que tiene 64 años, pero cobra jubilación mínima. No tengo los recursos como para nada y la verdad la estoy pasando muy mal”, expresó.
Siete días internada y con dificultades para recibir atención
Jaqueline permanece internada en el sector B de la guardia del Hospital Mariano y Luciano de la Vega. A las dificultades derivadas de su fractura se suma, según su relato, la imposibilidad de contar con un acompañante durante buena parte del día.
La joven explicó que solo cuenta con una hora de visita y que necesita asistencia permanente para realizar actividades básicas.
“Acá solamente me dan una hora de visita y yo necesito alguien prácticamente que esté todo el tiempo porque necesito para comer, necesito para no me puedo mover”, contó.
Su estado le impide incluso levantarse de la cama. “La pierna la tengo que tener literalmente estirada. Tengo que comer acostada, tomar todo acostada”, relató.
A siete días del accidente, también aseguró que no puede evacuar.
“Se me explotan las venas porque las tengo muy finitas y los nervios, los nervios que tengo más que mis venas son finitos, no me pasa el medicamento”, describió.
A una semana del accidente, Jaqueline permanece internada, con una fractura de fémur que requiere la colocación de un clavo y sin recursos económicos para afrontar por sus propios medios lo que necesita para continuar su recuperación.




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