FALLECIÓ UN TRABAJADOR MORENENSE DE INTA CASTELAR –
Hoy y el futuro estará dominado por el conocimiento y las nuevas tecnologías. Esta es una frase que la biblia del mercado repite desde hace años. Los nuevos eventos construyeron la idea de un país sin límites para el crecimiento. Semillas modificadas, venenos a escalas descomunales y negocios ilimitados. Diego Soraire tenía 37 años y cuatro hijos. Vivía en Mariló. El pasado 3 de septiembre estaba en su lugar de trabajo en INTA Castelar. Junto a un compañero Osvaldo Zabal, operaba un biodigestor, una gigantesca olla que digiere a los animales que ya fueron utilizados para algún experimento con vacunas. La tarea, en este caso, consistía en un proceso probatorio de vacunas de Biogénesis Bagó.
Esa máquina del año 1970 pasó los 350 grados de temperatura y el sistema de bloqueo no funcionó. El fluido se elevó a tres metros de altura y cayó sobre el cuerpo de Diego provocando gravísimas quemaduras. Osvaldo también sufrió heridas pero leves. Las condiciones de inseguridad laboral se cobraron la vida de un trabajador del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CNIA) de Castelar.
Diego Soraire falleció el 9 de septiembre tras una dolorosa agonía. Sus familiares, amigos y compañeros reclaman algo más que justicia.




MÁS HISTORIAS
Reducir la cantidad de siniestros y garantizar ámbitos laborales más seguros
El Derecho a Huelga está de pie y cae la esencialidad
La Justicia suspendió artículos de la reforma laboral, luego de una presentación de la CGT