La licitación del transporte público de Moreno vuelve a cambiar de rumbo. Tras quedar desiertas dos de las tres zonas originales, el oficialismo aprobará la adjudicación del circuito 1 a Transportes Panamericana, declarará desiertas las zonas 2 y 3 y pondrá en marcha un nuevo pliego. Ahora serán cuatro zonas y ninguna tendrá que pagar canon al Municipio. La promesa de terminar con el monopolio de La Perlita entra en una nueva etapa, con más interrogantes que certezas.
Es, sin lugar a dudas, el tema del año para la gestión de Mariel Fernández. No solo por el impacto que tiene el transporte público en la vida cotidiana de miles de usuarios, sino porque se vincula con una promesa de la campaña electoral de 2019: terminar con el monopolio de La Perlita.
La Intendenta encabezó la etapa final de las gestiones después de que dos zonas quedaran desiertas sobre un total de tres. Pero, para entender el nuevo escenario, conviene volver sobre el recorrido de un proyecto que, según las propias autoridades, fue elaborado por técnicos, profesionales y figuras del ámbito universitario, no precisamente de la Universidad Nacional de Moreno.
El primer intento de licitación exhibía criterios de adjudicación amplios, con un margen de decisión que podía adquirir un carácter más político que técnico. También exigía un parque automotor cero kilómetro, con plazos de renovación difíciles de compatibilizar con cualquier ecuación de mercado. Pero había otro componente que atravesó durante más de dos décadas la discusión sobre el transporte público local: el canon asfáltico.
El proyecto original recuperaba una fórmula de 2014 y establecía un esquema de pago por parte de los adjudicatarios, calculado en litros de nafta de alto octanaje por unidad, o bien mediante la ejecución de obras públicas, como pavimento.
Un día antes de su tratamiento en el Concejo Deliberante, el esquema cambió. El pliego recibió la bendición de la Intendenta y fue presentado bajo una lógica de «justicia social», un pliego «cristiano» con la promesa política de ponerle una lápida al monopolio de La Perlita.
Sin embargo, aquella victoria tenía un pecado original: de las tres zonas licitadas, solo dos debían asumir el compromiso de pagar el canon mediante obras. Esos trabajos contaban con memorias descriptivas y técnicas, un nivel de especificación que no suele caracterizar a todas las iniciativas del modelo de gestión municipal.
La licitación terminó con un único oferente. Transportes Panamericana S.R.L., una empresa de San Luis que buscaba ingresar por primera vez al mercado bonaerense, compró el pliego y presentó una oferta para la única zona que no exigía canon: el circuito 1, que tampoco contemplaba servicios complementarios.
La postal era elocuente: una empresa ubicada a unos mil kilómetros de Moreno se convirtió en la única interesada en prestar el servicio bajo las condiciones establecidas para esa zona, mientras las otras dos quedaron sin ofertas.
Del diálogo a VIA Moreno
El resultado obligó a Mariel Fernández a salir a explicar el rumbo. En un mensaje personal y político dirigido a la población, sostuvo que estaba dispuesta a buscar «diálogo y consensos», que hablaría con el gremio y las empresas y que ninguna decisión se tomaría «de espaldas al pueblo».
También anticipó que, si la situación lo requería, podía avanzar con una empresa pública-privada.
Hubo otro dato en aquella comunicación que merecía atención: la Intendenta informó que se había reunido con Prieto, fundador de La Perlita, y señaló que el empresario le había planteado la posibilidad de dividir el territorio del transporte comunal en tres zonas.
Semanas después apareció VIA Moreno, la Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria (SAPEM) impulsada por Fernández, que avanzó rápidamente hasta obtener aprobación en el Concejo Deliberante.
La empresa pública quedó así incorporada al repertorio de respuestas del Municipio frente a la falta de oferentes. Pero el nuevo pliego vuelve a modificar las condiciones para que haya oferentes clasificados.
Cuatro zonas y ningún canon
Esta tarde, el bloque oficialista aprobará dos decisiones vinculadas entre sí. Por un lado, homologará la adjudicación del circuito 1 a Transportes Panamericana y declarará desiertas las zonas 2 y 3 mediante el Decreto N.º 3053/2026. Por otro, aprobará un nuevo pliego de transporte que elimina cualquier tipo de canon y amplía de tres a cuatro la cantidad de zonas.
El cambio no es menor. Desde enero de 2027, según el esquema previsto, las empresas que resulten adjudicatarias podrán prestar el servicio durante una década sin pagarle al Municipio por el uso de las calles y rutas de Moreno, como si sucedió durante más de dos décadas.
También queda más explícita la obligación de los futuros adjudicatarios de absorber al personal de la actual prestataria, La Perlita, en los términos previstos por el pliego, para garantizar la continuidad laboral de los trabajadores que deban pasar a otras empresas.
El nuevo sistema ordena los criterios de evaluación de las ofertas mediante un esquema de puntajes. La calidad técnica del plan de operaciones, la solvencia económica, los antecedentes y la infraestructura de apoyo aparecen como factores para definir las adjudicaciones.
Cómo se evaluarán las ofertas
El pliego establece criterios de evaluación que, según el texto presentado, se distribuyen de la siguiente manera:
- Calidad técnica del plan de operaciones: contempla la incorporación de unidades cero kilómetro, la adecuación progresiva de frecuencias y recorridos y el equipamiento tecnológico para fiscalizar y controlar el servicio.
- Solvencia económico-financiera: hasta 5 puntos, sujetos al cumplimiento conjunto de indicadores documentales, entre ellos la presentación de una declaración jurada patrimonial sin observaciones, una antigüedad mínima de cinco años y la ausencia de sanciones firmes en los registros contemplados.
- Antecedentes: hasta 10 puntos por experiencia acreditada en la prestación del transporte automotor público de pasajeros.
- Infraestructura de apoyo: hasta 20 puntos por instalaciones que superen los mínimos obligatorios, como playa de estacionamiento, taller y oficina administrativa dentro de la zona.
En materia de flota, se asignan hasta 25 puntos a las ofertas que garanticen la incorporación de todas las unidades cero kilómetro dentro de los primeros 15 días de iniciado el servicio, y hasta 20 puntos cuando el plazo ofrecido sea de 30 días. La adecuación de frecuencias y recorridos puede recibir hasta 25 puntos.
El apartado tecnológico requiere una revisión antes de publicar la escala definitiva: el texto suministrado consigna un total de 15 puntos, pero luego menciona hasta 20 puntos suplementarios para propuestas que superen las prestaciones requeridas. Esa diferencia debe cotejarse con el pliego aprobado para evitar reproducir una inconsistencia.
Cuatro monopolios en lugar de uno
El escenario diseñado por el oficialismo nunca terminó de mostrar cómo funcionaría una competencia efectiva entre las empresas, más allá de los fuegos artificiales verbales contra el monopolio. Las zonas tienen características y obligaciones diferentes; por eso, dividir el territorio no significa que los operadores vayan a competir entre sí.
La paradoja es que el Estado municipal busca desarmar el monopolio de La Perlita, pero el modelo proyectado puede terminar conformando cuatro áreas con operadores exclusivos: cuatro pequeños monopolios para reemplazar al que seguirá vigente hasta el cambio de sistema.
En ese recorrido también quedó atrás la discusión sobre las obras que debía aportar el concesionario. ¿Cómo olvidar que la propia administración promovió una modificación de la ordenanza para alterar la cantidad de asfalto caliente que La Perlita estaba obligada a suministrar?
Poco queda de aquella épica original. Lo que sí permanece es una decisión de enorme alcance económico: durante diez años, las empresas que presten el servicio público de pasajeros no pagarán el canon municipal previsto en los pliegos anteriores.
Ahora resta conocer qué compañías comprarán el nuevo pliego y presentarán ofertas. Con Panamericana ya confirmada para el circuito 1, entre los nombres que podrían entrar en escena aparecen La Perlita, Metropol y Azul S.A.T.A.
El desenlace permitirá saber si el nuevo esquema logra garantizar servicios, frecuencias, unidades modernas y continuidad laboral.
La empresa pública VIA Moreno, presentada como una alternativa ante la falta de oferentes, queda en un lugar particular de esta historia: aprobada, disponible como instrumento de gestión, un AS en la manga.
La ecuación política está planteada. Mariel Fernández vuelve a cambiar el pliego que ella misma pensó para Moreno. El canon desaparece, las zonas se multiplican y la promesa de terminar con el monopolio entra en su capítulo decisivo. Falta saber si el resultado será un sistema distinto o, simplemente, una nueva distribución del negocio.




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